Mueblería
Hoy siento los cuencos vacíos de mis manos
y los huesos de mi espalda sin tronar;
observo imágenes con un solo ojo
mientras el otro está escondido
entre los cojines de un sillón que no me pertenece.
Una cocina con estantes abiertos
vasos de agua a medio tomar
lenguas romance perdidas entre los cubiertos
o empolvadas debajo del refrigerador
Y un corazón que arde solo
a fuego lento.
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