Simulacro corporal

Mi piel de ópalo se funde en el concreto

cuarteada

decide abrirse hasta romperse;

agua carmín brota de mi alma

y atrapo la herida con la boca 

esperando que la esencia no salga de su jaula.


Estambre pardo sobre mis hombros

que tejí en trenzas

que corté a tijerazo y con varias de mis letras

que adornaban un cráneo haciéndole juego

a la grasa en mis caderas y al crujido de mis huesos.


La sala abraza al silencio 

y mi lengua 

                           a sus deseos:

indagar debajo de mis piedras y saber qué guardo en las entrañas

escuchar el idioma que habla el rechinido de mis dientes 

                                                       el sudor de mis palmas

                                                 mis pies dudosos al entrar en lugares desconocidos;

entender la causante de más amor y desconcierto 

que cualquier otra cosa capaz de revelarse en el espejo.


Al caer el sol, palpo mi reflejo y 

lo atravieso con el puño.


Lento, acepto

que aquellos trozos de cristal se clavan 

en pedazos de carne que nunca llegaré a comprender.




Comentarios

Entradas populares