Ternura y polvo
No soy un hueso duro de roer,
las caricias me desmayan y el suspiro me despierta.
Siempre he sido blanda ante el calor humano
y las palabras;
todavía hay algunas clavadas en las paredes
o escondidas entre libros que cerré indefinidamente.
Procuro limpiar y desempolvar
porque si llenara la habitación de letras añejas
¿en dónde quedaría el espacio para mis latidos?
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