Vampiros y plantas de sombra

 

Los dolores roncan cuando abro los ojos.

Camino en puntas para no despertarlos

y quizá ellos fingen estar soñando.

Somos matrimonio triste

religión impuesta

No sabemos compartir la misma habitación.


Mi carne elige el naufragio:

pensamientos punzocortantes con habilidades

de estirarse 

escabullirse

de construir ciudades sin material

y terminar prendiéndoles fuego.


Sé que en otoño saldrán de sus cuevas

tomando prestado todo lo que puedan.

Habrá cosas que no tendré de vuelta

pero finalmente dormiré,

con los pies enraizados a las patas de la cama

cabellos enredados a los resortes del colchón.


Me despierta el goteo de las hojas verdes:

agua triste y salada.

Quisiera que me regaran y sacaran al sol

cuando no puedo hacerme cargo de nosotras.

Supongo que por algo las conocen como

plantas de sombra.


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